viernes, 11 de noviembre de 2011

Como van a caber tantos besos en una canción...


En la monotonía y la inercia de la calurosa tarde del centro de Santiago, leo y respondo mecánicamente la correspondencia, que a esta altura es rápida y multimedial, respondo con desgano sin percatarme de los tres canales, sólo doy respuesta al mensaje cotidiano, el comentario como extractado de la conversación trivial de un par de entrañables contertulios "Sabias que Mr. X....", luego con el frescor de la tarde, re-leo y me percato del segundo canal, la música "lo que yo quiero muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí…", a esta altura el mensaje ya cambiaba de sentido, empezaba a leer entre líneas, a entender el mensaje de fondo, y a concentrarme en el tercer canal, la poesía “círculos viciosos”.


Si cualquiera de ustedes leyera el texto original, no les diría nada, a parte del mensaje evidente, pero al par de entrañables contertulios, se les mueve el piso, los sentidos, las remembranzas se agolpan y el corazón vuelve a latir, descontrolado, inventando millones de posibilidades… y pensar que sólo trate de imaginar como van a caber tantos besos en una canción…”