miércoles, 13 de abril de 2011

Atención plena

A lo largo de la vida siempre está presente la búsqueda, personal e interna, por lograr encontrar el bienestar tanto en el ámbito de la salud como en el espíritu, a pesar de haber experimentado con numerosas técnicas y sin despreciar ninguna de ellas, ya que todas han contribuido a fortaler mi caracter y mi espíritu, creo que he llegado por fin a algo que me ha permitido encontrar tranquilidad, esto lo he logrado gracias a la practica del mindfulness o atención plena, en palabras sencillas una técnica muy cercana a la meditación pero sin necesariamente estar bajo el alero de alguna corriente religiosa, creo que eso fue lo que más me gustó y me llamó la atención, cuando en forma muy esporádica comencé la practica a mediados del 2010 y ya me encuentro sumergida en este 2011, donde voy la práctica me acompaña y eso me trajo una tranquilidad y claridad para afrontar varios sucesos difíciles en mi vida.


Dejo este extracto del libro de Francisco Varela "De cuerpo presente" donde describe el proceso de atención en la meditación, una actividad grandiosa por sus resultados, pero que cuesta realizar sin juzgarnos y desprendernos de nuestros deseos personales, donde resulta a veces casi imposible callar a nuestro Yo.

"La respiración es una de las actividades corporales más simples, básicas y omnipresentes. pero los que inician la meditación notan con asombro cuán dificultoso resulta estar alerta ante un objeto tan poco complejo. El meditador descubre que la mente y el cuerpo no están coordinados. El cuerpo está sentado, pero la mente está ocupada constantemente por pensamientos, sentimientos, conversaciones interiores, ensueños diurnos, fantasías, sopor, teorías, juicios sobre pensamientos y sentimientos, juicios sobre juicios, un torrente incesante de acontecimientos mentales inconexos en los que el meditador no repara, excepto en esos breves instantes en que recuerda lo que está haciendo. Aún cuando intenta regresar al objeto de su presencia plena, la respiración, descubre que sólo piensa en la respiración en vez de estar alerta a la respiración... Eventualmente, el meditador comprende la diferencia entre estar presente y no estar presente. En la vida cotidiana, también empieza a tener momentos donde advierte que no está presente y por un instante procura estar presente... El primer gran descubrimiento de esta meditación no suele ser un concepto penetrante acerca de la naturaleza de la mente, sino la aguda captación de cuan desconectados suelen estar los seres humanos respecto a su experiencia".
(Francisco Varela, De cuerpo presente, pp.50)

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