
En las calles de la gran ciudad, si existen los colores, lo descubrí al levantar la cabeza para mirarte y encontrarte un día cualquiera.
Es común que cuando ingresamos a este enjambre de rostros sin formas, perdamos la sensibilidad a los colores, nuestra vista pierde la nitidez y por lo tanto todos los rostros, son difusos.
Pero, sucede en un segundo de la vida, cuando levantamos la vista y enfocamos la mirada, emerge un rostro nítido y con colores que no conocíamos, reluciente entre un difuso fondo, como una fotografía perfectamente enfocada.
Es común que cuando ingresamos a este enjambre de rostros sin formas, perdamos la sensibilidad a los colores, nuestra vista pierde la nitidez y por lo tanto todos los rostros, son difusos.
Pero, sucede en un segundo de la vida, cuando levantamos la vista y enfocamos la mirada, emerge un rostro nítido y con colores que no conocíamos, reluciente entre un difuso fondo, como una fotografía perfectamente enfocada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario